En una cultura organizacional algunos líderes postergan ciertas conversaciones con miembros de su equipo, y no es señal de debilidad ni de incapacidad para manejar la situación, sino que hay personas que son difíciles de abordar y que en ocasiones se prefiere evitar para no generar roces innecesarios.
A esto muchos líderes confunden este acto con la palabra prudencia, pero no lo es, pues es un patrón que puede jugarte en contra como líder, ya que postergar la conversación no hace que desaparezca el problema más bien lo contrario.
¿Llevas semanas postergando una conversación difícil con alguien de tu equipo? Evitarla no resuelve el problema, lo escala. En este artículo descubrirás:
- ¿Por qué prepararte antes de una conversación difícil marca la diferencia?
- ¿Cómo abrir, manejar y cerrar este tipo de conversaciones sin perder la autoridad?
- ¿Qué debe hacer un líder después de la conversación para que los acuerdos se cumplan?
- Un check list práctico para gestionar cualquier conversación difícil con tu equipo
- ¿Por qué las conversaciones que más evitas son las que más te hacen crecer como líder?
Nadie te dice que esa forma de relacionarte con tus emociones es exactamente lo que está afectando tus decisiones, porque las emociones que suprimiste no desaparecieron sino que siguieron operando por debajo de cada conversación difícil.
Las emociones no son tu enemigo pero si son parte del juego
Existe una creencia entre emprendedores de que las emociones son el problema, que un buen líder debe operar desde la razón y que cualquier decisión que tenga una carga emocional detrás es automáticamente una decisión que posiblemente va terminar mal.
Al tratar a las emociones como el enemigo no las eliminas del proceso de decisión, solo las haces operar sin que tú lo notes, que es exactamente la situación más peligrosa para cualquier emprendedor que necesita tomar decisiones con información completa sobre lo que está pasando.
Tratalas como señales y no como obstáculos
Cada emoción que aparece está relacionada con situaciones que ocurren en el día a día de tu negocio y ésta tiene un mensaje específico sobre algo que necesita cambiar, ya sea en la forma en la que estás ejecutando, en la expectativa que tenías sobre un resultado o en la creencia que sostiene la decisión que estás por tomar.
El emprendedor que aprende a leer esas señales decide con más información que el que se resiste a ellas, pues está usando toda la información disponible en vez de filtrar la que le resulta incómoda y decidir solo con la que confirma lo que ya quería creer.
Si tienes dificultades para gestionar tus emociones como líder, puedo acompañarte en ese proceso como coach de liderazgo para integrar la razón y la emoción sin sacrificar ninguna de las dos.
¿En qué momento un emprendedor necesita trabajar su gestión emocional?
No es necesario haber caído en crisis, ni haber tomado una decisión difícil para reconocer que tu gestión emocional necesita atención, porque hay señales más silenciosas que aparecen mucho antes y que la mayoría de los emprendedores desconocen o asimila como cansancio.
Estos momentos no son señales de que algo esté mal contigo o con el modelo para dirigir tu negocio tenga algún error, sino de que está operando sin un proceso claro y el costo de ello se está distribuyendo por todas las áreas de tu negocio sin que puedas identificar exactamente de dónde viene.
Por lo cual, si aún no sabes dónde están esas señales, el profesional que puede ayudarte a identificarlas antes de que se conviertan en crisis es un coach de emprendimiento.
Las emociones más comunes cuando el negocio no va bien
Las emociones que surgen cuando un negocio pasa por una mala racha no son el problema, sino la señal, y quien aprende a leerlas con claridad es capaz de tomar decisiones con criterio en vez de reaccionar en pánico.
Algunas de esas emociones que encontrarás y que deberás asimilar son:
1. Miedo
El miedo no te indica que pares o retrocedas y es más bien lo contrario, esta emoción te obliga a usar toda la información que tienes antes de que el riesgo que percibes se convierta en un problema real que ya no podrás anticipar porque habrás perdido la ventana del tiempo que ahora todavía tienes a tu disposición.
En palabras de Claudio Basualto: cuando algo dentro de ti se resiste, muchas veces es miedo disfrazado de lógica, y el cambio no siempre es amenaza; también es expansión y evolución para quienes aprenden a mirarlo con curiosidad y no con juicio.
2. Frustración
Por otro lado, la frustración es muy diferente al miedo, ya que aparece cuando el enfoque que aplicaste necesita un cambio y que el camino que elegiste para tu negocio necesita cambiar antes de quedarse estancado, y si aun así se decide seguir apuntando a la misma dirección va a producir más frustración, y por lo tanto no obtendrás los resultados esperados.adas
Si deseas saber más sobre este enfoque, encontrarás este y otros principios desarrollados en detalle en mi libro de emprendimiento empresarial: 365 Días para Emprender con Propósito, disponible para aquellos que buscan construir un negocio con más claridad y menos caos
3. Culpa
Por último, luego de pasar por el proceso de miedo, frustración aparece la culpa de tus acciones tomadas y esto no es que quedes paralizado en el error, lo que significa que puedes corregir, reparar el daño donde sea posible y tomar una decisión diferente la próxima vez que enfrentes una situación similar.
¿Cómo regular tus emociones y fortalecer tu inteligencia emocional paso a paso?
El regular tus emociones no es una habilidad que se entrena con práctica, y no depende de tu temperamento ni de cuánto tiempo llevas emprendiendo, sino de aplicar un diferente método cada vez que una emoción difícil aparece hasta que este proceso se vuelve automático.
Primero identifica qué estás sintiendo exactamente
Cuanto más preciso seas al nombrar lo que sientes, más rápido puedes identificar el mensaje que trae esa emoción y la acción que te está pidiendo que tomes, ya que cada emoción apunta hacia algo distinto y tratarlas todas como si fueran lo mismo es lo que genera la sensación de no saber por dónde empezar.
Entiende qué mensaje te está enviando esa emoción
Una vez que has identificado exactamente lo que sientes, la siguiente pregunta que debes hacerte es qué está tratando de decirte esa emoción sobre la situación que estás enfrentando, sin juzgarla o tratar de hacerla desaparecer antes de haber escuchado lo que tiene para decirte.
Busca la causa real detrás de lo que sientes
Las emociones tienen una superficie, que es lo que las disparó, y una raíz, que es la creencia o expectativa que las alimenta, y la mayoría de los emprendedores trabaja únicamente la superficie, sin llegar nunca a la raíz, lo que significa que la misma emoción sigue apareciendo en distintas situaciones.
Cambia el enfoque con el que estás viendo la situación
No se trata de convencerte de que todo está bien cuando no lo está, sino de elegir conscientemente el significado que te permite seguir actuando con claridad en vez del significado que te paraliza, porque la situación ya ocurrió y lo único que puedes controlar ahora es qué haces con ella.
Toma acción sin esperar que la emoción desaparezca
Un patrón muy común en los emprendedores con alta carga emocional es esperar sentirse mejor antes de actuar, creyendo que la claridad vendrá sola cuando baje la presión, cuando en realidad no llega antes de la acción sino durante o después de haberla tomado.
Condiciona una respuesta nueva para reemplazar la anterior
El objetivo no es eliminar las emociones difíciles ni construir una resistencia que te haga insensible a lo que sucede en tu negocio, sino acortar el tiempo que transcurre desde que aparece una emoción hasta que la procesan de forma útil, porque ese tiempo es el que determina la calidad de las decisiones que tomas.
regular tus emociones no es un destino, es un hábito que construyes cada día
La calidad de tus decisiones como emprendedor depende directamente de la calidad de tu estado emocional, y eso no es algo que puedas delegar ni posponer para cuando el negocio esté más estable, porque el negocio no se estabiliza solo y el momento para trabajar esto siempre va a ser ahora.
Si quieres desarrollar esta habilidad con acompañamiento profesional, trabajar con un coach ejecutivo te permite identificar los patrones emocionales que están afectando tus decisiones hoy y convertirlos en una ventaja que se sostiene en el tiempo.
Conclusiones
Las emociones no son el obstáculo que separa a un emprendedor de sus resultados, sino la información que le falta para tomar mejores decisiones. Ignorarlas no las elimina del proceso, solo las hace operar en silencio mientras siguen influyendo en cada acción que tomas.
A los que aprenden a verlas con claridad deja de reaccionar al caos y empieza a dirigir con criterio, y ese es el verdadero salto que distingue a un emprendedor que sobrevive las crisis de uno que las convierte en punto de inflexión para crecer.
Por lo cual muchos emprendedores deben desarrollar esta habilidad que se construye con práctica, método y el acompañamiento correcto.
Si quieres acelerar ese proceso, un mentor de negocios puede ayudarte a identificar los patrones que hoy están limitando tus decisiones y convertirlos en una ventaja que se sostiene en el tiempo.
Preguntas Frecuentes
¿Cómo puedo aprender a regular mis emociones?
regular las emociones no es reprimirlas sino entender la información que te están dando. Lo que debes seguir para regularla son:
- El primer paso es nombrar lo que sientes con precisión, porque hay una diferencia entre decir “estoy mal” y decir “tengo miedo de perder a este cliente”.
- Una vez que hayas identificado la emoción puedes preguntarte qué acción específica te está solicitando y desde ahí tomar una decisión en vez de reaccionar.
¿Cuál es la emoción más difícil de controlar?
La mayoría de las personas señala la frustración como la más difícil, porque aparece justo cuando más esfuerzo has puesto y los resultados no llegan.
¿Cómo actúa una persona que no controla sus emociones?
Toma decisiones impulsivas bajo presión, cambia de estrategia con demasiada frecuencia sin darle tiempo a ninguna, culpa al entorno de los resultados y evita las conversaciones difíciles que podrían resolver el problema.